Hoy ha sido un día extraño. No suelo celebrar mi cumpleaños en el trabajo, pero hoy fue maravilloso. Mis compañeros prepararon una reunión a mis espaldas, con torta de frambuesas y crema. La idea fue compartida, pero hubo una mujer que se llevó la mayor parte del crédito por ese gesto tan hermoso. No me cansé de abrazarla y besarla, a pesar de que todos notaron que había una marcada preferencia hacia ella.
Ha sido un día intenso, emocionante, grato en acciones e intenciones. Ojalá se repita el año próximo, cuando cumpla 36 y esa mujer siga estando a mi lado, ya sea como compañera de trabajo o como socia en algún proyecto diferente. Lo único que sé es que quiero tenerla en mi vida para siempre, y nunca había estado tan seguro de algo en estos 35 años. Lo venía sientiendo desde hace un tiempo, pero cuando esta mañana fue la primera en saludar y me cantó al oído supe que todas las piezas del rompecabezas cuadraban a la perfección... Siempre estaré junto a ella, de cualquier modo.
jueves, enero 26, 2006
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


