domingo, enero 07, 2007

Ascensión a la nada



Me dijeron que lo tomara como un "ascenso", pero la verdad es que no me gusta mi nuevo trabajo. Es un fastidio eso de ver que pasan los minutos y que se avanza poco y nada, sin entender cómo es posible coordinar labores con un par de personas que no se interesan por llegar en conjunto a un buen resultado.
Prefiero mi puesto anterior, lleno de movimiento y donde era necesario estar con los reflejos y la mente siempre alerta para encarar los problemas de la gente y tratar de encontrarles algún alivio.
Mis antiguas compañeras eran diferentes. Todo el día me decían pesadeces, pero en sus frases trasuntaban un cariño palpable y entrañable. Las de ahora, en cambio, no dicen nada, sólo sonríen y responden de vez en cuando a alguna de mis preguntas operativas, pero sin sentimiento ni intensidad.
Extraño. No siento haber "ascendido", como dijo uno de mis jefes. Más parece que hubiera cometido un error de proporciones y ahora estuviera sufriendo un castigo.
A pesar de todo, ya tengo preparada la respuesta: la próxima vez que me pregunten cómo me siento en el nuevo puesto, diré la verdad. "Me siento incómodo, me siento trabado e inútil y no me dan ganas de volver al día siguiente a estar sentado frente a mi computador y ver que los minutos pasan, el trabajo se estanca, el resto del equipo no sabe ni se interesa por lo que debiera ser un trabajo en conjunto, la gente de la sección sólo sonríe y contesta amablemente a mis preguntas operativas, pero sin emoción ni sentimientos".
Ojalá me pregunten mañana. Ya no quiero seguir en ese puesto y prefiero diez veces el anterior.