jueves, julio 27, 2006

C. B.

Todo se resume a una mirada mutua, distante y fría. Sin afán de provocar o de marcar presencia, sino que sólo busca hacerse un mínimo espacio para no importunar, para decir "aún existo y no quiero herirte".
Todo está por terminar. Falta poco más de un mes para no vernos más. Para no tener que toparnos cada día y evitar nuestras miradas. Es lo mejor para ambos, aunque sé que jamás la olvidaré del todo. Mientras tanto, la mantendré escondida en un rincón, como un zapato viejo que jamás ocuparé pero que, sin embargo, me trae recuerdos de épocas difíciles que dejé atrás.
No es masoquismo sino una especie de trofeo, un hito que delimita mi antes y mi después y me sirve como referente al momento de analizar mi crecimiento como persona.