Es un día memorable. Desde temprano sentí ese toque mágico que convierte mis manos en un detector de objetos perdidos. Encontré de todo: documentos extraviados, una fuente para comida que desapareció hace unos días y, lo más importante, un cariño inmenso.
Que bueno ha de ser encontrar cosas más profundas, como un alma, un corazón, un amor... un millón de dólares.
Que bueno ha de ser encontrar cosas más profundas, como un alma, un corazón, un amor... un millón de dólares.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario