domingo, febrero 19, 2006

Destino final: Soledad

Hay gente que nace para estar sola, para crecer y morir sola. Creo que soy de ese tipo, gente que irradia simpatía y que generalmente se lleva bien con todo el mundo, pero que raras veces logra conquistar el corazón de su pareja.

Ya pasó el tiempo de sentirme desolado. Asumí que aunque aún no se me va el tren, mi destino final es la estación terminal Soledad... hacia donde me aproximo con el avance de cada día.

miércoles, febrero 15, 2006

A las puertas del nirvana

Por escasos 5 centímetros no logré llegar al nirvana. Nos despedimos con un beso en la mejilla, un abrazo y otro beso en la mejilla. Ella equivocó el lado de la cara... yo no. Sus labios estaban en posición, los míos no. Ella se quedó quieta, por una millonésima de segundo pensé besarla en los labios al despedirnos, pero el entorno no era el adecuado, el lugar no se prestaba, la situación no era idónea.
Perdí una clara oportunidad de haberme acercado a mis sueños, de sentirme pleno al besar como quiero a la mujer que me roba el alma y a la cual se la regalo cada segundo del día. Esta vez fue para bien, pero en la próxima oportunidad no voy a dudar: la besaré con la delicadeza que merece.

martes, febrero 14, 2006

San Valentín

Día simpático, pese a estar solo. Nunca falta alguna amiga a quien demostrar cariño. Estuve más directo que nunca y ella lo captó. Bien, que sigan así las cosas.

Ánimooooo.

domingo, febrero 12, 2006

La Pena Infinita

Es fuerte el cambio. De un segundo a otro, tras haber sentido que el mundo completo hierve en tus manos, entender que no tienes ningún poder sobre él ni que tus sentimientos son correspondidos por la persona que adoras.

En cosa de instantes la ilusión se apaga, las ideas se nublan y el humor se vuelve inexistente. La pena, como una niebla, me rodea y se queda ahí formando parte del entorno y envolviéndome cada vez de una forma más espesa, que ya no deja pasar la luz ni el calor.

El corazón late sin ganas, el futuro no importa, la vida se vuelve aburrida de un instante a otro. Sólo porque dije que te había buscado toda la vida y finalmente te encontraba... y espetaste un "déjame sola" que me petrificó el alma.