domingo, febrero 12, 2006

La Pena Infinita

Es fuerte el cambio. De un segundo a otro, tras haber sentido que el mundo completo hierve en tus manos, entender que no tienes ningún poder sobre él ni que tus sentimientos son correspondidos por la persona que adoras.

En cosa de instantes la ilusión se apaga, las ideas se nublan y el humor se vuelve inexistente. La pena, como una niebla, me rodea y se queda ahí formando parte del entorno y envolviéndome cada vez de una forma más espesa, que ya no deja pasar la luz ni el calor.

El corazón late sin ganas, el futuro no importa, la vida se vuelve aburrida de un instante a otro. Sólo porque dije que te había buscado toda la vida y finalmente te encontraba... y espetaste un "déjame sola" que me petrificó el alma.

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