sábado, noviembre 03, 2007

Cariños con crema chantilly


Lo que podría sonar como algo rutinario fue una experiencia fascinante. Decir que me junté con una amiga a tomar un café podría ser una situación poco novedosa, pero en mi caso fue genial. No tanto en si por el café, sino por la tremenda persona que es mi amiga Lili. Además de amena, se portó como poca gente suele hacer en estos tiempos. Me tenía dulces de regalo por halloween y me saludó con un abrazo de esos que uno siempre ha querido recibir. ¿Sabes una cosa, Lili? Me encanta cómo eres y adoro esa sensación de confianza plena que existe cuando estamos juntos. Eres una gran amiga y espero estar siempre a tu altura... Te adoro. Hace tiempo que no escribía, pero esta experiencia quiero dejarla plasmada para no olvidarme de agradecer por tener una amiga así.
Espero no dejar de verte tanto tiempo y que podamos reunirnos en otras instancias.





sábado, marzo 10, 2007

Marcando territorio


Estoy contento. Hoy me di cuenta de lo importante que me estoy volviendo en el trabajo: la sección no funciona bien cuando los empleados de turno no son quienes trabajan conmigo. Mi presencia cobró, de pronto, un valor agregado que no había sentido en los meses anteriores. Cada día se nota un poco más. Espero que no se me nuble el horizonte ni los humos se me vayan a la cabeza. Me gusta lo que estoy haciendo y debo cuidarlo.

miércoles, enero 10, 2007

Sorpresas amables


Increíble, pero sucedió. Fui a retirar documentación con la firma de mi jefa. Nada extraño hasta ese momento. Sobre la carpeta azul resaltaba un post it amarillo con algo escrito de su puño y letra: Darío: mis más sinceras felicitaciones por el despacho de hoy. Gracias por todo tu apoyo". Y firmaba con su nombre.
No sé qué ha pasado en mi vida estos últimos meses, pero todo me sonríe. Mi superior, Gonzalo, lo expresa con la frase "tú estás bendito", que me ha dicho dos veces ya esta semana.
Buenos motivos para irme a dormir contento y un poquito cansado. Pero alicientes como estos son los que me hacen sentir pleno y me impulsan a tomar una decisión importante: postular a un cargo superior, con mayor sueldo y en forma definitiva. Esta vez no echaré pie atrás.

domingo, enero 07, 2007

Ascensión a la nada



Me dijeron que lo tomara como un "ascenso", pero la verdad es que no me gusta mi nuevo trabajo. Es un fastidio eso de ver que pasan los minutos y que se avanza poco y nada, sin entender cómo es posible coordinar labores con un par de personas que no se interesan por llegar en conjunto a un buen resultado.
Prefiero mi puesto anterior, lleno de movimiento y donde era necesario estar con los reflejos y la mente siempre alerta para encarar los problemas de la gente y tratar de encontrarles algún alivio.
Mis antiguas compañeras eran diferentes. Todo el día me decían pesadeces, pero en sus frases trasuntaban un cariño palpable y entrañable. Las de ahora, en cambio, no dicen nada, sólo sonríen y responden de vez en cuando a alguna de mis preguntas operativas, pero sin sentimiento ni intensidad.
Extraño. No siento haber "ascendido", como dijo uno de mis jefes. Más parece que hubiera cometido un error de proporciones y ahora estuviera sufriendo un castigo.
A pesar de todo, ya tengo preparada la respuesta: la próxima vez que me pregunten cómo me siento en el nuevo puesto, diré la verdad. "Me siento incómodo, me siento trabado e inútil y no me dan ganas de volver al día siguiente a estar sentado frente a mi computador y ver que los minutos pasan, el trabajo se estanca, el resto del equipo no sabe ni se interesa por lo que debiera ser un trabajo en conjunto, la gente de la sección sólo sonríe y contesta amablemente a mis preguntas operativas, pero sin emoción ni sentimientos".
Ojalá me pregunten mañana. Ya no quiero seguir en ese puesto y prefiero diez veces el anterior.

miércoles, enero 03, 2007

Nuevo Comienzo


Primer día laboral de un nuevo año. Abrazo a casi todo el mundo y respiro un aire veraniego. Se palpa esa sensación de que es época de vacaciones y que a mi - una vez más - no me corresponde descansar.
Todavía un poco abrumado por los excesos del último día del año anterior, las miradas se sienten tímidas. Debe ser eso que sucede cada vez que conocemos un poco más a las personas: nos cambia un poco la percepción que teníamos de ella y finalmente terminamos aceptándola tal como es, pero a sabiendas de que estamos con alguien que ha abierto un tanto más sus puertas y que bajó sus barreras para permitirnos dar un paso más hacia su interior.
Día agotador. Calor, público complicado que quiere descargar su odio contra quien tenga al frente sin importar si es la persona adecuada. Gente perdida en sus intenciones y desamparada en ideas.
Cosas buenas del día: ya terminó. Cosas malas: ya pasaron las primeras 48 horas del año y sigo sin encontrar a mi media naranja... ¿Hasta cuándo deberé esperar?