miércoles, enero 10, 2007

Sorpresas amables


Increíble, pero sucedió. Fui a retirar documentación con la firma de mi jefa. Nada extraño hasta ese momento. Sobre la carpeta azul resaltaba un post it amarillo con algo escrito de su puño y letra: Darío: mis más sinceras felicitaciones por el despacho de hoy. Gracias por todo tu apoyo". Y firmaba con su nombre.
No sé qué ha pasado en mi vida estos últimos meses, pero todo me sonríe. Mi superior, Gonzalo, lo expresa con la frase "tú estás bendito", que me ha dicho dos veces ya esta semana.
Buenos motivos para irme a dormir contento y un poquito cansado. Pero alicientes como estos son los que me hacen sentir pleno y me impulsan a tomar una decisión importante: postular a un cargo superior, con mayor sueldo y en forma definitiva. Esta vez no echaré pie atrás.

No hay comentarios.: