domingo, diciembre 31, 2006

Balance anual y proyección 2007

Increíble. Ya pasó un año y si pudiera resumirlo en tres palabras diría: intenso, agotador, productivo.
Comencé trabajando y terminé trabajando, cosa que no puedo decir de años anteriores en que la cesantía ha sido más dificil de mantener a raya.
Sufrí problemas de salud y curiosamente hace un par de días recordé que usaba un bastón para caminar por una bursitis de cadera. Estuve muy mal por un episodio depresivo que me obligó a tratarlo con siquiatra. Estoy a punto de recibir el alta, porque estoy en constante observación sin medicamentos y en positiva evolución hacia la normalidad.
En lo económico no me quejo, pues si bien no he podido ahorrar mucho, no me ha faltado dinero en ningún momento.
Para el próximo año deseo obtener sólo cuatro cosas: un trabajo estable y definitivo, mi título de arquitecto de información, una salud inquebrantable y, por último, una novia... Poco, pero necesario. Y tengo un año entero para eso.
Adiós 2006 y bienvenido 2007.


sábado, septiembre 23, 2006

Dar vuelta la página


No cuesta tanto hacerlo sino tomar la decisión. Las cosas se están dando bien en menos tiempo del que pensaba. La recuperación va viento en popa. Las penas pasan al olvido tras una cortina de buena voluntad y la distracción de cientos de sonrisas cada día ayuda a reencontrar la motivación, la creatividad y a retomar el dinamismo perdido.
Hoy me visitó una muy buena amiga, me alegró el día y lo convirtió en algo casi perfecto... si no hubiera sido porque al volver a casa intentaron asaltarme. No me quitaron el maletín, pero el en forcejeo me di cuenta de que el susto me hizo sacar más fuerza que el ladrón. Lo más gratificante: darle un buen golpe de puño en su cara y sentirme satisfecho de haber ganado la partida.

Mañana será otro día y espero que sea mejor. Visitaré yo a mi amiga.

jueves, julio 27, 2006

C. B.

Todo se resume a una mirada mutua, distante y fría. Sin afán de provocar o de marcar presencia, sino que sólo busca hacerse un mínimo espacio para no importunar, para decir "aún existo y no quiero herirte".
Todo está por terminar. Falta poco más de un mes para no vernos más. Para no tener que toparnos cada día y evitar nuestras miradas. Es lo mejor para ambos, aunque sé que jamás la olvidaré del todo. Mientras tanto, la mantendré escondida en un rincón, como un zapato viejo que jamás ocuparé pero que, sin embargo, me trae recuerdos de épocas difíciles que dejé atrás.
No es masoquismo sino una especie de trofeo, un hito que delimita mi antes y mi después y me sirve como referente al momento de analizar mi crecimiento como persona.


sábado, julio 22, 2006

La tristeza

Ha sido una semana extraña. La pena me invade, me nubla los pensamientos y me empaña la vista. Hace mucho tiempo estuve triste, pero esta vez es más intenso el sentimiento. No poder comer porque cualquier cosa que se echa a la boca produce una sensación de ahogo, de asco, de acidez en lengua y encía que al cabo de un par de días termina por resquebrajar los labios, hacerlos arder y sangrar.

Me siento vacío, como si estuviera sobrando en este mundo. Como si ocupara un lugar que no merezco en un sitio que no me corresponde.

Las ganas de llorar son fuertes. No hay un motivo que las gatille por sí solas, pero la sensación de abandono generalizada se suma con el rechazo directo de una persona que en algún momento sentí muy cercana afectivamente, pero que hoy mantiene una distancia forzosa que demarca con caras de aburrimiento y gestos de desaprobación, manteniéndome aislado de su vida.

Perdí la motivación, la creatividad, la alegría y el buen ánimo... pero a nadie pareciera importarle.

Si supieran lo que se sufre al estar así. Si supieran todos los pensamientos autodestructivos que rondan mi mente a cada momento y que lucho por mantener alejados. Si supieran el dolor de mi alma cuando ella me evita o ignora.

No tengo ganas de vivir. Me falta concentración y memoria para cosas tan cotidianas como manejar 14 kilómetros en automóvil por la mañana y otros 14 en la tarde, siempre haciendo el mismo recorrido y viniendo ahora a equivocar la ruta. Resultado: más frustración, más sensación de inutilidad y más enojo por no funcionar adecuadamente.

Siento que las piernas y brazos me pesan. He intentado dormir mejor y más tiempo, pero me remuerde la conciencia saber que podría aprovechar ese tiempo en actividades más productivas, aunque racionalmente entiendo que si estoy descansado podré hacer mejor las cosas, pero la sensación no se maneja con la mente, así como el cariño desbordante que siempre sentí por ella y que no se puede manejar ni dosificar en su justo momento.

Las emociones brotan con fuerza. Es agotador esto de pasar del amor incondicional a un alejamiento progresivo y forzado. Me duele, me lastima y me quema.

lunes, junio 26, 2006

Labios partidos

Saludar con un beso en la mejilla a una mujer hermosa siempre es agradable, a menos que tengas los labios resecos y partidos por el frio. "Se arreglan con besos", dijo ella. Claro, es fácil decirlo pero difícil llevarlo a la práctica cuando uno está solo y acostumbra a estarlo.
Bueno, seguiré esperando. Tal vez ella quiera curar la resequedad de mis labios algún día. Me gusta mucho la idea.


jueves, mayo 18, 2006

Reconstrucción

¿Partir desde cero? No, partir desde el punto en que me encuentro en la vida, pues los años vividos y la experiencia ganada no han sido en vano. Construiré mi día a día con todo el conocimiento adquirido, con todas las ganas de salir adelante, con la fuerza y la pasión de sentirme pleno, de realizarme profesionalmente y de aprender cada día un poco más.

Paso a paso, hora tras hora, mes a mes, espero generar a cada instante un hálito de aire fresco que empuje mi vida hacia el rumbo infinito.

Ya he sembrado bastante, ahora es tiempo de cosechar y volver a sembrar para futuras cosechas. Y esta vez también he sembrado amor... me haría tan feliz recoger su fruto.



viernes, abril 21, 2006

Pobres Diablos: toma II

Como animalitos sin capacidad de análisis, ofreciendo golpes para solucionar los problemas. Tratando de imponerse por la fuerza a falta de intelecto, ideas y argumentos.

No se puede trabajar con gente así, no se debe trabajar con ella. La dignidad no tiene precio y la intolerancia a la estupidez me obliga a decidir abandonar un trabajo bien remunerado, pero que carece de lo esencial: inteligencia y creatividad.

Atrás quedan los malos recuerdos, pero también los buenos y aquellos en que algunas personas realmente supieron sintonizar afectivamente conmigo.

Gracias a Daniela, Jaime, Liliana, Sandra, Mónica, señora Ximena y Gloria, también a Josefina, Cristián y Paula, aunque el último par no merece nada más que la cortesía.

Al resto... al resto que le vaya bien dentro de sus limitaciones mentales y laborales, malditos imbéciles.



jueves, abril 20, 2006

Pobres diablos: toma Nº1

No se equivocan porque sean humanos, sino porque son mediocres.

No entiendo cómo les cuesta tanto llegar a la perfección, si no es tan complicado.

Pobres diablos... y pensar que tengo que trabajar con dos de ellos.

jueves, marzo 23, 2006

Versión 3.0

De veras, ya me cansé. No quiero comenzar cada día con la misma sensación de abandono. Con la esperanza perdida de dialogar en algún momento para limar asperezas. No quiero sentir que me odian ni que yo odio a alguien, ni saber que piensan mal de mi tanto como yo pienso mal de otros.
No es justo vivir así. Me agobia, me cansa y aburre. Necesito cambiar las cosas para volver a tener una vida sencilla, llena de alegría y cariño.
¿En qué minuto se perdió mi alegría? ¿ En qué momento volveré a recuperarla? ¿ La recobraré alguna vez?
Tengo un poco de miedo, pero mi personalidad aparenta ser muy fuerte y decidida. No soy así, no era así ni quiero serlo, pero de tanto aparentarlo los demás creerán que soy de fierro, que tengo un carácter maldito, que mi humor es pésimo y que espanto a la gente que me importa.

Todo mal, deberé resetearme y comenzar en la versión 3.0.

domingo, marzo 19, 2006

Amanecer de una noche aburrida

Anoche salí. Me siento cansado y no sé de qué. Las calles de Santiago no tienen mucha gracia cuando uno sale solo. No tuve ganas de cine, ni ganas de compañía. Sólo quise salir a algún lugar por la sola satisfacción de no quedarme en casa un sábado en la noche.

La próxima semana lo pensaré dos veces antes de salir... a menos que tenga compañía.

miércoles, marzo 01, 2006

Descanso

Al fin, un fin de semana extendido para descansar apresurado y recuperar las energías gastadas en ocho meses. Tengo 4 días para todo y espero que me alcancen. De lo contrario colapsaré apenas regrese.

PD: te extrañaré, aunque sea un poquito, pero lo haré de verdad.

domingo, febrero 19, 2006

Destino final: Soledad

Hay gente que nace para estar sola, para crecer y morir sola. Creo que soy de ese tipo, gente que irradia simpatía y que generalmente se lleva bien con todo el mundo, pero que raras veces logra conquistar el corazón de su pareja.

Ya pasó el tiempo de sentirme desolado. Asumí que aunque aún no se me va el tren, mi destino final es la estación terminal Soledad... hacia donde me aproximo con el avance de cada día.

miércoles, febrero 15, 2006

A las puertas del nirvana

Por escasos 5 centímetros no logré llegar al nirvana. Nos despedimos con un beso en la mejilla, un abrazo y otro beso en la mejilla. Ella equivocó el lado de la cara... yo no. Sus labios estaban en posición, los míos no. Ella se quedó quieta, por una millonésima de segundo pensé besarla en los labios al despedirnos, pero el entorno no era el adecuado, el lugar no se prestaba, la situación no era idónea.
Perdí una clara oportunidad de haberme acercado a mis sueños, de sentirme pleno al besar como quiero a la mujer que me roba el alma y a la cual se la regalo cada segundo del día. Esta vez fue para bien, pero en la próxima oportunidad no voy a dudar: la besaré con la delicadeza que merece.

martes, febrero 14, 2006

San Valentín

Día simpático, pese a estar solo. Nunca falta alguna amiga a quien demostrar cariño. Estuve más directo que nunca y ella lo captó. Bien, que sigan así las cosas.

Ánimooooo.

domingo, febrero 12, 2006

La Pena Infinita

Es fuerte el cambio. De un segundo a otro, tras haber sentido que el mundo completo hierve en tus manos, entender que no tienes ningún poder sobre él ni que tus sentimientos son correspondidos por la persona que adoras.

En cosa de instantes la ilusión se apaga, las ideas se nublan y el humor se vuelve inexistente. La pena, como una niebla, me rodea y se queda ahí formando parte del entorno y envolviéndome cada vez de una forma más espesa, que ya no deja pasar la luz ni el calor.

El corazón late sin ganas, el futuro no importa, la vida se vuelve aburrida de un instante a otro. Sólo porque dije que te había buscado toda la vida y finalmente te encontraba... y espetaste un "déjame sola" que me petrificó el alma.

jueves, enero 26, 2006

35

Hoy ha sido un día extraño. No suelo celebrar mi cumpleaños en el trabajo, pero hoy fue maravilloso. Mis compañeros prepararon una reunión a mis espaldas, con torta de frambuesas y crema. La idea fue compartida, pero hubo una mujer que se llevó la mayor parte del crédito por ese gesto tan hermoso. No me cansé de abrazarla y besarla, a pesar de que todos notaron que había una marcada preferencia hacia ella.

Ha sido un día intenso, emocionante, grato en acciones e intenciones. Ojalá se repita el año próximo, cuando cumpla 36 y esa mujer siga estando a mi lado, ya sea como compañera de trabajo o como socia en algún proyecto diferente. Lo único que sé es que quiero tenerla en mi vida para siempre, y nunca había estado tan seguro de algo en estos 35 años. Lo venía sientiendo desde hace un tiempo, pero cuando esta mañana fue la primera en saludar y me cantó al oído supe que todas las piezas del rompecabezas cuadraban a la perfección... Siempre estaré junto a ella, de cualquier modo.

lunes, enero 02, 2006

Adiós 2005, bienvenido 2006

Fue increíble. Estuve entre una multitud de unas cuatro mil personas a horas de iniciarse el festejo de Año Nuevo en Valparaíso. Estuve a punto de pasar solo ese momento tan glorioso. Estuve a punto de no dar un abrazo a medianoche. Un presentimiento me hizo llamar al teléfono de una gran amiga porteña. No pude ser más afortunado. Me invitó a cenar a su casa, con su familia y a compartir los fuegos artificiales desde lo alto de los cerros.

No fue todo. Más tarde bajamos hacia el plan, escurriendo por unas escaleras que jamás me permitieron seguir el paso de mi compañera. Claro, ella está acostumbrada a subir y bajar quinientos metros diarios de escalas de piedra, en invierno y verano, así es que la experiencia no era nada nuevo. Pero yo, nacido y criado en la capital donde existe apenas un par de cerros parecía un niño aprendiendo a caminar.

Llegamos a un local nuevo, alternativo -como dice la gente que no frecuenta esos ambientes- y nos separamos a pocos minutos de ingresar. Me encontré con otras dos amigas a quienes tenía muchas ganas de ver esa noche. Bailamos un rato, compartimos un par de tragos y de madrugada escapamos hacia Viña del Mar. El apetito a esa hora es bravo como pelusón porteño. Terminamos comiendo chorrillanas en un paseo del centro de Viña. Me despedí de mis chicas y regresé a Valparaíso: al calor de la noche que aún se mantenía al interior de aquel local donde bailé hasta las 9 de la mañana. Ya era uno de enero y en un par de horas tendría que regresar a mi ciudad.

Me dormí apenas subí al bus. Me despertó el auxiliar cuando estábamos en el terminal de Santiago. Ya no quedaba nadie, sólo yo, que dormía profundamente en el asiento número 15. Había cumplido con la misión más importante de todas: darme tiempo y espacio para disfrutar con mis amistades.

Gracias a Gigliola por la generosidad, las fotos, la cena y la invitación. Agradezco también a Denisse y Mabel por ser mi grata compañía de baile, tragos y desayuno en Viña del Mar. Todas ellas se han metido un poquito más adentro de los tejidos de mi corazón.